jueves, 29 de agosto de 2013

El Camino de Santiago - Etapa 5 (26-03-2013)

Carrión de los Condes - Hospital de Órbigo
145 km - 8 h 35'

Perfil de la Etapa 5 (obtenido con perfils)

El día de hoy ha sido un día de transición, depués de lo ocurrido ayer. Como ya llevaba dos días lloviendo, decidimos que, antes de volver a quedarnos tirados, ir hasta nuestro destino por carretera nacional. ¡Vaya diferencia con el "Camino"!

Es increíble el tamaño de las rectas aquí. Rectas de 4 ó 5 km, eso si, siempre picando hacia arriba.


Aquí se aprecia una de las rectas

Desde aquí fuimos a desayunar a Lédigos, en un bar llamado "El Palomar", el mismo nombre que el restaurante de Juanito el de Atapuerca, que estaba lleno de Coreanos.

Desde Lédigos, por la N-120 tomamos dirección Sahagún, pero antes de llegar nos hicimos la foto en el cartel de la entrada en la provincia de León.


Ya estamos en León

Seguimos la N-120 con la intención de parar en El Burgo Ranero, pero una vez más la falta de señalización ayudó a que nos equivocaramos y en vez de coger la carretera CV-195 hasta El Burgo Ranero, seguimos por la N-120 hasta un cruce con la N-601, así que seguimos hasta Mansilla de las Mulas a tomar un café. Para esto ya llevabamos varias horas debajo del agua. Desde aquí la próxima parada estaba clara, la ciudad de León, a la cual se llega por la carretera nacional (que parece la autovía). Lo que más nos llamó la atención es que ningún coche te pita, ni nadie se asusta de ver ciclistas, sin mencionar el respeto a estos, vamos, igual que en Santander (esto por si alguien no lo ha pillado, es un sarcasmo).

Una vez en León, teníamos claro que había que ver, si ó si, la catedral. La catedral de León es simplemente espectacular, no pudimos entrar a visitarla y sellar , porque cierra a las 14:00 y ya eran las 14:30. Entonces fuimos a sellar a la oficina de turismo, que está justo enfrente.


Increíble obra arquitectónica (la primera construcción data de 916 d.C.)




Después de abandonar León, la siguiente parada era el destino elegido para hoy, Hospital de Órbigo. Antes de llegar, echamos un ojo a nuestra guía de bicigrino para elegir albergue, decidimos quedarnos en el "Albergue Verde", como las veces anteriores, la guia acertó, con la situación, y la amabilidad de los hospitaleros.




La sala de estar

Salimos a dar un paseo por el pueblo antes de ir a cenar.






El puente romano de Hospital de Órbigo



Esperando la cena

Aunque en la imagen superior aparece Evaristo solo, yo estoy haciendo la foto y hablando con otros peregrinos invitándoles a cenar con nosotros y compartir experiencias. El "problema" era que uno era un señor de Suiza, que estaba con una chica de USA. Se habían conocido en su albergue y habían quedado para cenar. Un poco después llegó uno de Fuenterrabía que se unió a nosotros.


Sopa de trucha (que se metió engtre pecho y espalda la americana)

Foto de grupo de la cena

La sopa de trucha ( receta )

En una cazuela de barro echamos un chorrito de aceite. Cuando esté caliente, incorporamos los ajos fileteados, el pimiento, las guindillas y la cebolla en un troceado muy fino. Lo dejamos pochar a fuego medio durante unos 10 minutos. Agregamos el unto hasta que se deshaga.

A continuación se añade el pimentón y la harina. Removemos todo ello y vamos rociando con el agua, hasta conseguir una salsa bien ligada. Cuidado de que el pimentón no se queme. Echamos el laurel.

Una vez que las truchas estén limpias y troceadas, las sazonamos y las añadimos a la cazuela, dejando que todo ello rompa en un hervor. Retiramos las truchas y reservamos.

En la cazuela de presentación que hemos mantenido a temperatura, se ha de colocar el pan de hogaza en láminas muy finas. Ponemos los trozos de trucha encima y todo ello se rocía con la salsa de la cocción. Dejamos un hervor más, reposamos 5 minutos… y a comer!! ( fuente: http://www.leondagustoblog.es/sopa-de-truchas/ )


La catedral de Léon

Construcciones anteriores

Las termas romanas y la primera catedral

Originariamente, bajo la actual ubicación de la catedral, la Legio VII Gemina había construido las termas, con un tamaño superior al del actual edificio. Durante las grandes restauraciones del siglo XIX fueron descubiertos sus restos, y en 1996 se exploraron otros junto a la fachada sur.

Durante la reconquista cristiana las antiguas termas romanas fueron convertidas en palacio real. En el año 916 el rey Ordoño II, que hacía pocos meses había ocupado el trono de León, venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz. Como señal de agradecimiento a Dios por la victoria, cedió su palacio para construir la primera catedral. Bajo el episcopado de Fruminio II, es transformado el edificio en lugar sagrado. En la catedral se encuentra el sepulcro de Ordoño II de León, fallecido en el año 924. El templo estaba custodiado y regido por monjes de la orden de San Benito, y es muy probable que su estructura fuera muy similar a la de tantos otros existentes durante la mozarabía leonesa.

Nos hablan las crónicas del paso de Almanzor por estas tierras a finales del siglo X, devastando la ciudad y destruyendo sus templos. No obstante, parece que los daños ocasionados a la fábrica de la catedral debieron de ser inmediatamente reparados, ya que el año 999 era coronado en ella, en un acontecimiento lleno de esplendor, el rey Alfonso V. Tras una sucesión de revueltas políticas y de duras empresas bélicas, hacia el 1067 el estado de la catedral era de suma pobreza. Ello conmovería al rey Fernando I de León, quien, después de trasladar los restos de San Isidoro a León, «se volcó en favores a la misma». Con este rey se inició una época pacífica, cosechando grandes triunfos en la expansión del reino cristiano. Era el momento del florecimiento del románico isidoriano.

La catedral románica

Con la ayuda de la princesa Urraca Teresa de Navarra, hermana del rey, se inicia la construcción de una segunda catedral, acorde con las aspiraciones de la cristiandad románica, y dentro de su estilo arquitectónico. Ocupaba la sede episcopal Pelayo II. Su estilo era fundamentalmente románico, construida en ladrillo y mampostería, con tres naves rematadas en ábsides semicirculares, dedicado el central a santa María, como en la iglesia anterior. Aunque toda ella estuviese ejecutada dentro de las corrientes internacionales, contemplando lo que ha pervivido de su estatutaria, podemos averiguar que tenía su carácter autóctono, utilizándose aún el arco de herradura, al menos como forma decorativa. Fue consagrada el 10 de noviembre de 1073 durante el reinado de Alfonso VI. Es de suponer que en ella trabajasen los mismos canteros que estaban construyendo la Basílica de San Isidoro de León.

Esta catedral se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. Cuando accede al trono el último rey privativo de León, Alfonso IX, se asiste en la ciudad y en el reino a un importante cambio social, de creatividad artística y desarrollo cultural.


Construcción de la catedral gótica

La construcción de la tercera catedral se inicia hacia 1205, pero los problemas constructivos de los cimientos hicieron que pronto las obras quedaran paralizadas, y no se reemprendiera la tarea hasta 1255, bajo el pontificado del obispo Martín Fernández y el apoyo del rey Alfonso X el Sabio de Castilla y León, siendo esta nueva catedral de estilo enteramente gótico. El arquitecto de la catedral parece ser que fue el maestro Enrique, tal vez natural de Francia, y que ya había trabajado anteriormente en la catedral de Burgos. Es evidente que conocía la forma arquitectónica gótica de la isla de Francia. Falleció en 1277, siendo sustituido por el español Juan Pérez. En 1289 fallecía también el obispo Martín Fernández, cuando la cabecera del templo ya estaba abierta al culto. La estructura fundamental de la catedral se finaliza pronto, en 1302, abriendo el obispo Gonzalo Osorio la totalidad de la iglesia a los fieles, aunque la torre sur no se terminó de construir hasta el siglo XV. Esta prontitud en las obras le da una gran unidad de estilo arquitectónico.

La catedral de León, al igual que su hermana predecesora la catedral de Burgos, se inspira en la planta de la catedral de Reims (aunque de menor superficie), que bien pudo conocer el maestro Enrique. Al igual que la mayoría de catedrales francesas, la de León está construida con un módulo geométrico basado en el triángulo (ad triangulum), cuyos miembros se relacionan con la raíz cuadrada de 3, al que responden la totalidad de sus partes y del todo. Este aspecto, como la planta, los alzados, y los repertorios decorativos y simbólicos convierten esta catedral en un auténtico edificio transpirenaico, alejado de la corriente hispánica y perteneciente a la más pura escuela de la Champaña francesa, que le ha merecido los calificativos de «la más francesa de las catedrales españolas» o el de Pulchra Leonina, pues si sus rasgos formales se relacionan con el gótico champaniense, sus significados simbólicos y programa arquitectónico están estrechamente ligados con los de la catedral de Saint Denis, la catedral de Notre Dame de París y la catedral de Reims. Geográficamente tampoco es ajena a aquel mundo, pues aunque levantada en la vieja capital de los reyes leoneses, la ciudad era uno de los hitos más importantes del Camino de Santiago, también llamado Camino Francés.

Además de la planta, la catedral de León también está inspirada en la de Reims en la estructura y la forma de las capillas de la girola (aquí poligonales) y el desarrollo del crucero. La influencia de la catedral de Chartres puede notarse en el pórtico occidental. La de León abandona el modelo de la catedral de Reims en los alzados a partir del cuerpo del triforio, pues aquí es diáfano y acoge los progresos técnicos conseguidos en la Sainte Chapelle y la catedral de Amiens.

También influencia francesa es el desatollo del presbiterio, con la idea inicial de colocar allí el coro según la costumbre de aquellos. Individual leonés es la ubicación del Claustro, sin articulación orgánica con el templo, la salida de la planta de las torres de la fachada principal, que obliga a mostrar el alzado de los arbotantes de la nave central, y la no continuidad de las cinco naves de la cabecera en el cuerpo del templo, que se reducen a tres.

Como rasgo característico más importante, goza la catedral leonesa de alcanzar el summum lumínico de todas las catedrales, con un espacio inmenso de vidrieras al reducirse la estructura pétrea de sustentamiento al mínimo posible, llegando a superar así técnicamente a las mismas catedrales francesas.

El problema fue que gran parte del solar se asienta sobre restos romanos, hipocaustos del siglo II, lo que dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la filtración de aguas ocasionó graves inconvenientes a los maestros. Por otra parte, la mayoría de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad, de tipo calizo, con escasa resistencia ante los agentes atmosféricos. Además, la sutilidad de su estilo es un desafío a la materia; los numerosos soportes son sumamente frágiles, las líneas se reducen a una depuración total, de modo que varios arquitectos de la época pusieron en duda que tal proyecto pudiera mantenerse en pie. Esta estructura casi inverosímil junto con la mala calidad de la piedra y la pobre cimentación, provocaron que desde el siglo XV sufriera constantes intervenciones y restauraciones, convirtiendo al templo en el paradigma europeo de intervenciones de transformación, restauración y conservación.

La leyenda del topo

Sobre la puerta de san Juan, por el interior, cuelga un pellejo, a modo de quilla, que la tradición leonesa ha identificado siempre como un «topo maligno». Según cuenta la leyenda, el topo destrozaba lo construido a lo largo del día durante la noche en los primeros momentos de la magna obra del templo. Impacientándose los leoneses porque la obra de la prometida catedral no avanzaba, decidieron acabar con aquel ser maligno que no dejaba avanzar los trabajos: algunos de ellos lo esperaron durante la noche y acabaron con él a garrotazos. En recuerdo de aquel acontecimiento y en agradecimiento a la Virgen María, titular del templo, la piel del animal fue colgada en el interior de la catedral, sobre la citada puerta, en la fachada oeste.

La realidad que esconde la leyenda es que las obras de la catedral de León se encontraron con numerosos problemas de cimentación, sobre un terreno muy inestable que, ya por entonces, había acogido muchas y diversas construcciones. A ello se unía la hoy conocida mediocre calidad de la piedra empleada, traída de la localidad de Boñar, en la montaña leonesa. Por su parte, lo que hoy podemos contemplar en la penumbra sobre la ya mencionada puerta del templo catedralicio demostró durante los años 90 ser en realidad un caparazón de tortuga laúd, cuyo origen aún es incierto, aunque se presupone que se trataría de la ofrenda realizada por algún hombre de poder a la catedral, insertándose tal elemento en la antigua tradición (clave en la constitución de numerosos museos) del coleccionismo de Antigüedades y Rarezas.


Época de reformas y problemas constructivos

La extrema fragilidad del edificio dio problemas muy pronto. En el siglo XV, la construcción de torrecillas huecas por el maestro Justín en la zona sur (la «silla de la reina») y en la zona norte («la limona») mejoró los empujes de los arbotantes hacia la cabecera, pero la frágil estructura siguió con problemas. Por entonces, el maestro Justín terminó la torre sur en estilo gótico flamígero. También se construyeron los remates triangulares de los hastiales norte y sur. En los últimos años del siglo XV, se lleva también a cabo la construcción de la Librería (actual capilla de Santiago) por Juan de Badajoz padre e hijo, en estilo gótico flamígero. También el coro es obra de este siglo, así como las pinturas de Nicolás Francés y el retablo.

A principios del siglo XVI, Juan de Badajoz el Mozo construyó el remate del hastial occidental en estilo plateresco, excesivamente pesado y alto. También construyó una sacristía plateresca para la catedral, en el lado sur-este, y rehízo las bóvedas del Claustro. En el interior del edificio destacó la construcción del trascoro.

En el siglo XVII se reanudaron los problemas. En el año 1631 se derrumbó parte de la bóveda central del crucero. El cabildo recurrió a Juan de Naveda, arquitecto de Felipe IV de España, quien cubrió el crucero con una gran cúpula, rompiendo los contrarrestos del sistema gótico, tan distintos de los del barroco. El excesivo peso provocaría el desplazamiento de las cargas radiales hacia el hastial sur ante la debilidad de los arcos torales y al fallar también los cimientos. La linterna se cerró provisionalmente en 1651, pero a finales del siglo ya se advertían algunas fallas en la cúpula que desviaba su eje hacia el sur. El quebrado hastial sur tuvo que ser reedificado por Conde Martínez en 1694, sustituyendo el hastial gótico por una espadaña barroca.

Quiso poner remedio a estos desastres Joaquín de Churriguera levantando cuatro grandes pináculos alrededor de la cúpula y sobre los pilares del crucero, a principios del siglo XVIII, pero las consecuencias de esta intervención serían nefastas. Por León fueron desfilando grandes arquitectos, como Giacomo de Pavía, mientras los males seguían agravándose. El terremoto de Lisboa del año 1755 conmovió a todo el edificio, afectando de manera especial a los maineles y a las vidrieras. Se abrieron grandes grietas en la fachada sur, por lo que fue necesario cegar el triforio, desmontar el rosetón, y sustituirlo por una ventana doble geminada.

En el año 1830 aumentaron los desprendimientos de piedras en el hastial sur y, para salvarlo, Sánchez Pertejo tuvo que reforzar los contrafuertes de toda la fachada.










El Camino de Santiago - Etapa 4 (25-03-2013)

Atapuerca - Castrojeriz - Carrión de los Condes
110 km - 7 h 34'


Perfil de la Etapa 4_1 (obtenido con perfils)


En la etapa de hoy, nuestro destino es Carrión de los Condes en la provincia de Palencia, lugar al que llegé sólo por desgracia ( lo que sucedió para llegar a esta situación lo leereis mas abajo ).

Ya empezó mal el día, después del ritual diario de las alforjas comenzamos nuestra etapa a las 06:10 horas. Nada más salir de Atapuerca tuvimos que subir por un p*** pedregal, el enésimo, por cierto, nos hemos dado cuenta hoy de la que al final del "Camino" será una de nuestras máximas, España es un pedregal, ¡joder, si hasta hay campos sembrados con ellas!

Despues de coronar el monte Matagrande, donde por cierto no se veía tres en un burro, en parte porque era de noche, en parte por la densa niebla que había en el alto, ya se adivinaba al fondo la ciudad de Burgos.

Después de bordear la base aérea de Villafría, hemos entrado a la cuidad de Burgos por la zona industrial, donde paramos a desayunar. Desde aquí fuimos al centro de la cuidad donde hicimos unas fotos, una delante de la estatua del "Campeador" y otra en la catedral.


Delante de la estatua del "Campeador"

La catedral de Burgos (impresionantes)

Con la catedral de fondo

Desde Burgos seguimos el "Camino" hasta Hornillos del Camino, donde paramos a comprar unas viandas para hacer unos bocatas en la tienda del Km 469, donde también sellamos. De allí, subiendo otra vez, llegamos a un páramo en mitad de la nada, después de cruzar la BU-P-4041, donde nos metimos, por desgracia, y eso que ya estabamos avisamos por medio de mi estimado amigo, Jose Emilio Trueba, de no ir por el "Camino", por ciertos lugares, sobre cuando ha llovido, no nos dimos cuenta de donde nos habíamos metido hasta que fué demasiado tarde. De repente la bici paró en seco, ¡si!, se paró sola debido a la cantidad de barro que se había acumulado en las ruedas, los cambios y demás elementos mecánicos de la bici.

La vuelta de esos escasos 600 metros fué una tortura. No podías cargar la bici al hombro, porque pesa como 25 kg, así que hubo que empujar como un perro la bici, hasta conseguir salir de esa trampa. Cuando pudimos alcanzar de nuevo la carretera que lleva a Hontanas, nos pusimos a limpiar el barro, más de media hora nos llevó esa tarea. Y aquí fué donde ocurrió la desgracia que comentaba arriba. Al empezar a pedalear Evaristo , se escuchó un fuerte ruido y se partió la patilla del cambio, metiendo este entre los radios. Aquí se acabó el día para él.




Estado lamentable de las bicis después de meternos en ese camino


Video en detalle de la "carga" de barro en mi flaca



Perfil de la Etapa 4_2 (obtenido con perfils)

Entonces tuve que bajar hasta Hontanas a buscar un taller de bicis, cosa que no había, en un albergue, me dijeron que... "igual en Castrojeriz..." así que allí me fui. De camino allí, crucé por las ruinas del convento de San Antón, lugar precioso para hacer fotos y una parada, de no ser porque mi amigo Evaristo se estaba medio congelando en aquel p*** páramo, habría parado. Al llegar a Castrojeriz, vi un taller que decía que era de bicis, paré, hablé con el paisano y me costó más de media hora convencerle de ir a buscar a Evaristo en su coche.

Después de recoger a Evaristo y yo coger mi bici del taller del paisano, seguí la ruta yo sólo hasta Carrión de los Condes, debajo del agua. Antes de entrar en la provincia de Palencia, tuve que cruzar el río Pisuerga por un puente muy bonito.


Posando delante del cartel de Palencia (para tomar un poco de aire)

Antes de llegar a Carrión de los Condes, me detuve en Fromista a comer el bocadillo que habíamos comprado por la mañana y hacer una foto a la iglesia de San Martín de Tours, para mí, una de las más bonitas, aunque la anterior vez que estuve viéndola me gustó más, ya que ahora los aledaños están arreglados y es distinto a como yo la recordaba.


Iglesia de San Martín de Tours (Fromista), entonces no lo sabía, pero es la iglesia que da nombre al próximo reto que ya estamos preparando: "El Camino de Tours" (de Paris a Entrambasaguas)

Una vez abandoné Fromista, me dirigí a Carrión de los Condes, donde Evaristo me esperaba en el albergue Espiritu Santo. Mientras Evaristo me enseñaba el albergue, pues él llevaba allí ya aprox. 2 horas, me comentó que las "hermanas" que regentaban el albergue habían estado en varios pueblos en conventos de Cantabria y poco las había faltado para darnos un beso.

Como anécdota, hemos llegado nosotros y se ha jodido la Semana Santa (véase foto debajo)




San Martín de Tours ( Fromista )

La iglesia de San Martín de Frómista, situada en el Camino de Santiago, fue construida en la segunda mitad del siglo XI por orden de doña Mayor de Castilla, como parte de un Monasterio de San Martín, hoy desaparecido. Las primeras noticias en las que se hace referencia a esta iglesia datan del año 1066, en el que ya se había iniciado su construcción. Su estilo se relaciona con el románico de la zona de Palencia, así como con la Catedral de Jaca, alguno de cuyos canteros pudo trabajar en su edificación.

En el año 1118 pasó a depender del priorato benedictino de San Zoilo, en Carrión de los Condes. Los monjes lo abandonaron poco después, en el siglo XIII, y lo cedieron a Don Juan Gómez de Manzanedo. Tras cambiar de mano en varias ocasiones durante la Edad Media, y tras su definitiva separación del monasterio, la iglesia sufrió diversos añadidos durante el siglo XV: una torre que serviría de campanario sobre el cimborrio original, y varias dependencias que hicieron de sacristía. Tras estas últimas noticias medievales, el templo sufre un progresivo deterioro, que lleva a que a finales del siglo XIX sea declarado inadecuado para el culto. Tras su cierre, el deterioro se acelera, con varios desprendimientos en la bóveda y las paredes.

Varios informes emitidos durante esta época reflejan el preocupante estado de la edificación que amenazaba ruina. La labor de restauración del templo se inicia poco después de su declaración como Monumento Nacional en 1894. Las labores de restauración quedan en manos del arquitecto Manuel Aníbal Álvarez Amoroso, quien se propone devolver el templo a su estado original, eliminando los añadidos posteriores. Los capiteles y canecillos más deteriorados fueron trasladados al Museo Arqueológico de Palencia, y sustituidos por reproducciones.

Las tareas de reconstrucción finalizan en 1904, fecha en la que definitivamente se reabre al público. En la actualidad puede contemplarse, en el interior de la propia iglesia, una maqueta que representa la situación de la iglesia en el momento de acometer su restauración.







miércoles, 28 de agosto de 2013

El Camino de Santiago - Etapa 3 (24-03-2013)

Nájera - Atapuerca
91 km - 7 h 09'


Perfil de la Etapa 3 (obtenido con perfils)


Nuestro destino hoy 24/03/2013 es Atapuerca. Comenzamos con el ritual de preparar las bicis y a las 06:22 horas ya estábamos en la ruta. Estaba lloviznando y para hacerlo un poco más difícil decidimos ir dando un rodeo de 30 km hasta San Millán de la Cogolla para ver el monasterio de Yuso.


Amanece en La Rioja


Al fondo se ven los picos de Ezcaray



 Panorámica del patio del Monasterio de Yuso


Desde aquí, nos desplazamos a Santo Domingo de la Calzada por la carretera LR-206. Siempre en un continuo subir, la etapa de hoy ha tenido un desnivel acumulado de 2426 metros de subida y 1943 de bajada. ¡Qué raro!

Aquí en Santo Domingo paramos a lavar las bicis, desayunar y poner un sello en nuestra Credencial de Peregrino.


Catedral de Santo Domingo de Calzada

Señal que indica la distancia restante hasta Santiago de Compostela


Entrando en Castilla-León


Iglesia de Santiago en Villafranca Montes de Oca (Burgos)

Villafranca es un pueblo bonito, también cuesta arriba, que tiene un albergue del copón, el Albergue San Antonio Abad. Aquí paramos a comer un bocata de chorizo con queso, para afrontar la "dura" subida que venía. He entrecomillado dura, porque tuvimos que subir empujando la bici durante aprox. 1 km por un camino de cabras, por no ir por la carretera ( así sería la subida por esta). Luego atravesamos el Puerto de la Pedraja, por el monte, cruzando por los cortafuegos.

Aquí es el lugar donde, si ya el día anterior pensaba que lo había visto todo en cuestión de subidas y bajadas, vi la bajada más impresionante de mi vida. Aproximadamente durante 600 metros, el camino tendría un desnivel de +40%, así que decidí lanzarme como un loco, ya que el firme era muy bueno, pero para mi sorpresa, a mitad de la bajada, me di cuenta de que al final de esta había un puente de no más de 1 metro de ancho y en curva, para de repente volver a subir 200 metros de forma salvaje.

Lo mejor es ver las fotos que acompañan estas palabras para hacerse una idea de lo que estoy contando.









Después de llegar al albergue, lavar las bicis y ducharnos, nos hemos ido a dar un paseo por el pueblo de Atapuerca para tomar algo. Primero nos metimos en el restaurante que hay enfrente del albergue, el "Comosapiens", en el que nada más entrar, nos largaron diciendo que iban a cerrar para comer ellos. Entonces seguimos por el pueblo y dimos con el restaurante "El Palomar", donde hemos conocido a Juanito.

Juanito nos ha confirmado lo que ya empezábamos a sospechar sobre el "Camino", dice él que las flechas las pinta el sobrino del alcalde de turno, y el "Camino" pasa por todos los pueblos y por los mismos sitios, a saber: la iglesia, los albergues y el bar del cuñado del alcalde.


Posando en "El Palomar", el bar de Juanito

Después de tomar unas birras en el bar de Juanito y quedar en que volvíamos a la hora de cenar, seguimos paseando por el pueblo y haciendo alguna foto.







La cena a base de patatas con chorizo, merluza a la romana y fresas regado con vino de la casa. Era la primera cena "decente" desde que empezamos el camino, ya que hasta ahora, sólo habíamos cenado menú de peregrino a base de macarrones con tomate y lomo con patatas.

La pechada de reir que nos pegamos con Juanito no se paga con dinero, después del sufrimiento de estos tres días, a pesar de no haber perdido el sentido del humor, esto ya era demasiado. Juanito seguía con sus frases y la siguiente que nos espetó fue: "Para cenar: de primero lo primero, de segundo lo segundo y de postre ya veremos.¿Habeis comido bien? A tomar por culo.", y así toda la cena.

Quedamos con Juanito en que un día vamos a volver allí con nuestras familias a comer.




El Camino de Santiago - Etapa 2 (23-03-2013)

Puente la Reina - Nájera
102 km - 7 h 38'


Perfil de la Etapa 2 (obtenido con perfils)


Hoy 23/03/2013, ha amanecido otro día estupendo para dar pedales. Parece que todo el mal tiempo que se había anunciado se está alejando ó, bien viene por detrás nuestro.

Al levantarnos y después de recoger todo, hemos ido a desayunar a la cafetería del hotel, para variar, un café con leche, un Cola-Cao® y dos napolitanas. Le hemos pedido al camarero las llaves del cobertizo de las bicis y hemos salido de Puente la Reina aprox. a las 07:00 horas con una temperatura de 2º C.

Hoy también, igual que el día anterior los primeros km, los hemos tenido que realizar por la carretera, ya que el "Camino" estaba cortado por desprendimientos. Nada da mas salir de Puente la Reina, los primeros 6 km, otra vez cuesta arriba, hasta la localidad de Mareñu, donde hemos vuelto al "Camino". Desde aqui 20 km por una pista que nos dejó destrozados.

Aquí se produjo mi tercer pinchazo, más de 3000 km sin pinchar por casa y aquí en apenas 100 km, 3 veces.


Tercer pinchazo, la cara lo dice todo ( en este caso hemos usado líquido antipinchazos para reparar )

Nuestro objetivo después de Mareñu, era la fuente del vino en Irache, pero antes de eso hicimos una cuantas paradas, la primera en Villatuerta, lugar de nacimiento de San Veremundo, después pasando por las afueras de Estella, llegamos a Irache.




 Delante de la fuente del vino en Irache



A partir de aquí, empezó otra subida, para entonces ya habíamos perdido la cuenta de las que habíamos subido, pero, hay un par de cosas de las que nos hemos dado cuenta en apenas dos días, a saber:

  • España es un pedregal

  • Para bajar de Roncesvalles a Santiago, hay que subir (ver desniveles acumulados de hoy).

La subida llevaba, hasta Villamayor de Monjardín, paramos a sellar la credencial, y en vista del día que hacía, decidí ponerme el maillot de verano. Tras unos kilómetros de una bonita bajada, cruzamos el pueblo de Los Arcos y llegamos a Sansol.


Iglesia de Santa María, Los Arcos (Navarra)

Como se puede ver, hacía un día estupendo


Aquí según todas las guias que habíamos leído, había que ir por carretera hasta Viana, pero a nosotros se nos ocurrió no hacer caso a la recomendación y seguir por el "Camino", con el resultado de unos cuantos "juramentos" y "algún recuerdo" a la familia del personaje que hizo pasar por allí el "Camino" ( que por cierto, para mi que es inventado, porque ni al más tonto se le ocurre ir de Roncesvalles a Santiago, visitando todas las iglesias y cruzando caminos en los cuales no había ni "cagalitas" de cabra )


La cara dice todo sobre la rampa que acabamos de subir

Señalando el siguiente objetivo...Logroño

La siguiente rampa que hubo que subir

Aquí estoy empujando la flaca debido a la dureza de la rampa de la imagen anterior

Después de estas rampas, que yo calculo en un desnivel cercano al 30%, llegó la madre de todas la subidas que he tenido la desgracia de echarme a las piernas. Como sería la hija de ****, que la gente que subía andando nos iba sacando distancia. ( ¿40%?, es difícil establecer el desnivel y no hay fotos, porque no se podía parar ).

Desde el alto, enseguida y bajando se llega a Viana, donde paramos a tomar un zumo de esos de cebada, en la Plaza de los Fueros, además al ser sábado y hacer buen tiempo había mucha gente.


Plaza de los Fueros, Viana (Navarra)

¡¡¡Salud!!!

Desde aquí, poco quedaba ya hasta Logroño, pero antes tuvimos que cruzar la autopista por encima, tirando de la bici, ya que han puesto escaleras para cruzar.


Evaristo empujando la bici (ya podian haber hecho un tunel)


Una vez que entramos en la Comunidad de la Rioja, y como vimos Logroño muy cerca, decidimos seguir hasta Nájera porque todavía eran las 14:00 horas. Decisión acertada por un lado, pero que a punto estuvimos de lamentar, ya que nos esperaban otros 30 km de rompepiernas y las fuerzas iban disminuyendo, así que paramos a tomar un bocadillo de atún con mayonesa y una Coca-Cola® en Navarrete.



De aquí en adelante todavía subimos que subir el "Alto de San Antón" y luego por una pista bastante buena y picando hacia abajo ( ya era hora ), nos dió la fuerza necesaria para llegar al destino, porque empezó a llover y además estábamos vacíos.


Parada para hacernos una foto

Dado que habíamos cambiado el plan inicial, tuvimos que buscarnos otro albergue, al entrar en Nájera encontramos por pura casualidad el albergue "Puerta de Nájera", también asociado a bicigrino. Cuando llegamos a registrarnos tuvimos suerte ya que nos quedamos las 2 últimas plazas.

El trato que nos dispensó Arancha, la hospitalera, no te lo dan ni en un 5*, la mujer se desvivía por los huéspedes. Nos ofreció una infusión nada más llegar y despues de guardar las bicis y ducharnos, nos dió un café con bizcocho. El albergue, por cierto, no era nada del otro mundo. La cocina-recepción muy bien, el resto, 3 ó 4 habitaciones privadas y despues otras 3 con literas. Nosotros al llegar los últimos nos tocó una habitación de no más de 5 m2 para 4 personas ( 2 roncaban y no éramos nosotros ).


Santa María la Real:

El exterior del Monasterio de Santa María la Real de Nájera es una mezcla de diferentes estilos, fruto de su dilatada historia.

Las necesidades de defensa hicieron que los muros fueran altos y que los contrafuertes tuvieran función de bastiones. El siglo XVII dejó la decoración de los muros y puertas y la torre cuadrangular. El pórtico de la iglesia se realizó entre los años 1621 y 1625.

Dentro del monasterio distinguimos dos espacios fundamentales: el templo con el panteón Real, y el claustro, llamado de los Caballeros. El acceso al claustro se realiza por la llamada Puerta de Carlos I. Esta puerta es de estilo Gótico flamígero y aparece muy ornamentada; sobre ella hay un gran escudo real con las armas de Carlos I y un águila bicéfala. Este escudo se realizó en honor al rey, que contribuyó generosamente a la construcción del claustro.

Al lado de la puerta, arranca la escalera de acceso al claustro superior. Esta escalera es de estilo renacentista y está cubierta por una cúpula decorada con caserones pintados. En ella figura la fecha de su construcción, año 1594, y recibe el nombre de Escalera Real.

Santa María la Real